Aire de Ruesga, Cantabria

Aire de Ruesga, ese lugar. A menudo nos sorprendemos ante la grandeza de esos paisajes del norte de Europa: los bellísimos fiordos noruegos, el característico verde paisaje irlandés o esas tierras altas escocesas (Highlands) vestidas con inconmensurables castillos medievales.

Imagen del norte de Europa

De izquiedra a derecha: Fiordos noruegos, paisaje Irlandés y Castillo en Highlands (Escocia).

Si hay algún sueño que a mi chica le ronde desde hace mucho mucho tiempo por su cabecita es el de viajar y conocer Escocia, sobretodo la parte norte del país británico, seguramente por la idealización que sufre tras leer libros y libros de fornidos guerreros escoceses o highlanders, portadores de la típica “faldita de huevecicos al aire” y de un corazón aguerrido a la par que noble. Vamos, que le encantan las historietas escocesas de folleteo. Bueno va… y los castillos también.

Higlander escocés

Highlander. El roba-novias.

Pues bueno, si bien es cierto que a nivel personal no tengo ningún problema en visitar esas tierras prometedoras en las que acabe encontrando soltería gracias a un falditas roba-novias, el que manda es Don Dinero, y hoy por hoy, este señor nos lo impide.

Peeeeeeero, siempre nos quedaría el plan B, y menudo plan B. Este verano, en un arrebato poco frecuente e intentando salir de nuestra creciente rutina, nos decidimos a viajar por tierras altas, pero en esta ocasión de otro país, el nuestro (España para los despistados). El lugar elegido fue Cantabria, una tierra que aunque sabíamos situar perfectamente en el mapa (demostración: al este de México, norte de África y sur de Europa…ni Google Maps oiga), no habíamos visitado nunca.

 

Manada preparada, maletas listas…GO!

Cada 56.300 años pasa muy cerca de la Tierra el cometa “yomeinventoloquequiero”, aproximadamente con la misma frecuencia que mis chuchos, mi chica y yo nos podemos permitir un viaje más allá del pueblo de al lado.

Cometa Yomeinventoloquequiero

Famoso cometa Yomeinventoloquequiero, pasando cerca de la Tierra.

En cuestión de una semana, cambiamos el destino elegido. La idea era ir a Alicante a repetir una grandiosa experiencia Seo que ya tuvimos en 2015 llamada Seoplus, además en esta ocasión presentaba el evento Alicia Senovilla, famosa presentadora de televisión (un aliciente más). Esta reunión de seofrikis no era más que una série de conferencias relacionadas con el marketing digital, el posicionamiento web y las técnicas empleadas para dicho posicionamiento que hizo las delicias de los amantes del sector, entre los que me hallo. A decir verdad, el buffet libre en el desayuno de aquel hotel alicantino en el que nos hospedamos la noche previa al evento también era un factor a tener en cuenta, por no decir crítico…nos pusimos las botas, literalmente.

Seoplus 2015

Conferencias Seoplus 2015 (Alicante).

Pero no, un año en el que días previos a mis vacaciones mi querido Husky siberiano de casi 11 años, “Capi”, tuvo un bajón físico importante, no podía ser un año en el que nuestra miniescapada no estuviera llena de adorables pelos de Siberia. El veterinario le detectó artrosis en la columna y un tumor en los testículos, así que tras ese diagnóstico, solo quedaba aplicar el tratamiento: 40 y pico pastillitas durante un mes para la artrosis y castración (adiós a cualquier bulto escrotal) a la vuelta de la escapada.

Capi y Luna (mis perrillos), Gemita (mi chica) y yo, nos disponíamos a realizar uno de los viajes más bonitos de nuestra vida: Cantabria. El equipaje como casi siempre, excesivo. Ya sea porque nos guste llevarnos la casa a cuestas o por nuestra falta de experiencia a la hora de viajar más de 350 metros. Así que mi cochecito, con tan solo 10 meses de edad, parecía un puto caracol con mochila.

Mi coche en tierras cántabras

Mi coche-maleta al lado de un mirador (Cantabria).

Nos despertamos a las 5 de la madrugada aquel jueves 14 de Julio. El viaje de casi 6 horas (Tarragona-Cantabria) se me hizo algo cansino conduciendo, teniendo que parar a dormir casi hora y media antes de llegar al destino ya que mis ojos luchaban casi sin éxito el mantenerse abiertos. La siesta de media hora sentó realmente bien y tras hora y media más de conducción, llegamos al destino: Aire de Ruesga, una posada con mucho encanto. Los perros se habían portado realmente bien, quitando la media hora inicial, donde cierta ansiedad, seguramente por falta de costumbre al viajar, se apoderó de ellos. Ahora ya sólo quedaba disfrutar…

Ruesga y su Valle, magia cántabra

Vimos hasta 3 veces cambiar de paisaje durante todo el viaje. Un paisaje mediterráneo, partiendo desde Tarragona, con una vegetación algo más seca, siguiendo por un paisaje mucho más desértico y mesetario en el desierto de los Monegros (Zaragoza), para finalmente ir ganando viveza en las gamas verdes (Rioja y País Vasco), culminando en Cantabria, con un contraste increíble de azul y verde intensos.

Paisaje Cantabria

Belleza cántabra. Una manada disfrutando de la naturaleza y una pequeña ewok en un árbol.

Aunque contentos con la posada, una casa de piedra del siglo XVII totalmente reformada y con comodidades de este siglo, de lo que realmente disfrutamos, fue de su entorno. Despertar y encontrarse en medio de unas majestuosas montañas con vistas al Valle y respirando auténtico aire puro, no tiene precio. Y eso lo agradecimos nosotros, pero sobretodo nuestros acompañantes caninos. Capitán, de 10 años y macho alfa de la manada, parecía haber rejuvenecido 4 o 5 años, después de haber sido diagnosticado de artrosis una semana antes, y la hembra, Luna de 9 años, con displasia heredada de sus papis en el momento de nacer y que no tuvo ni un momento de flaqueza en ninguno de los largos paseos, incluyendo uno de casi 3 horas a unas cascadas maravillosas del Valle de Ruesga.

Casi 4 días de relax y gozo que hicieron de nuestra pequeña y humilde manada un remanso de paz, disfrute y bienestar. Nadie quería moverse de tierras cántabras.

El toque goloso de la escapada

Tengo 33 años y a día de hoy no he tenido el gusto ni el placer de probar un plato de algún chef con estrella/s michelin. No creo que sea algo vital para comer bien, aunque resulte ser una experiencia única. Dicho esto, no se si tiene algún premio gastronómico, algún master en el Basque Culinary Center o si ha ganado Masterchef, pero el Chef que nos hacía la comida en el restaurante de Aires de Ruesga lo tengo colocado, según mi escala de Dioses, semi-dioses y personas corrientes, muy pegadito a Zeus.

Comida estrella michelin

De izquiera a derecha: comida riquísima (No me acuerdo de los nombres ¿qué pasa?).

Que barbaridad de platos, que ricos. Lo dicho, no tendría estrellas michelin pero yo llegué a cagar oro aquellos días, imaginad lo que comí…

Mención especial a esos desayunos/buffet con bizcochos artesanos y productos de la tierra.

Depresión Post Cantabria. Vuelta a la realidad

Y todo lo bueno llega a su fin. Lo malo muchas veces también, pero cuesta más. 4 días maravillosos en un lugar increíble.

Hasta la fecha solo había escuchado hablar de Cantabria, con cierto sentimiento, a dos personas: Bustamante y Miguel Ángel Revilla. Del primero, admito que me cayó bien en su paso por aquella mítica academia de triunfitos, aunque con el tiempo, se ha transformado en algo excesivamente sobreactuado. Y del segundo puedo decir que siempre me ha parecido un excelente político, de la vieja escuela, cercano y que lucha por su gente y por su tierra, aunque sus últimos pasos en la política no comulguen con mi forma de ser y pensar. A estas dos personas, si algo les une, es esa defensa a ultranza que hacen de su tierra, y no me extraña.

Sea como fuere, y llegados a este punto, ya tengo mi propia opinión sobre, por lo menos, un pequeño rincón de Cantabria. Posiblemente algún día volvamos, pero puede que nuestra manada haya mermado, o por lo menos cambiado. Así que me quedo con todo lo vivido y espero que si algún día visitáis este u otros bellos parajes, me lo hagáis saber.

Perros agotados

César Millán: “Perro cansado, perro feliz”. Pues nada, éstos al borde del coma, felicidad absoluta.

Mi blog os espera. ¡Yo os leo!

La manada se despide: ¡Hasta otra camradas!

La manada se despide: ¡Hasta otra camaradas!

Leave a Reply