El regalo más picante

Comida picante

¿El regalo más picante?, al final es cuestión de gustos: dulce, salado, amargo, ácido…picante. Puede que disfrutes insuflándole azúcar al organismo, o tal vez una buena hamburguesa de esas que te llenan la pancha más de medio día, o espera, espera, espera! puede que seas de lo que se comen trozos de limón con cáscara incluida (yo soy uno de esos locos peligrosos). Pero si hay un sabor, o más bien una sensación sólo apta para valientes, esa es la del picante.

 

Iniciación al mundo del picante

Hay muchas formas en las que los amantes del picante se han iniciado en este exclusivo mundo, y a no ser que seas mexican@ (con su infinita variedad de chiles/pimientos) o indi@ (que comen curry hasta para merendar), que portan salsa picante en sus venas en vez de sangre, lo normal es comenzar con ese típico plato que prepara cualquier madre, un pelín subido de pimienta.

Una toma de contacto suave con el picante, evitará traumas o rechazos futuros a esa sensación mágica.
Hay infinidad de alimentos que toman un color diferente al añadirle cualquier tipo de salsa o sazón picante, y ahí es donde entra a jugar el paladar de cada uno.

Escala Scoville

Sí, sí, sí Corrales, todo esto está muy bien…hasta que conoces la escala Scoville:

Escala de picantes

Cuando uno descubre esa escala se da cuenta que durante toda una vida ha creído ser un valiente, un chicarrón del norte que soporta cualquier prueba que se le ponga por delante, pero nada más lejos de la realidad, lo único cierto es que en el mundo del picante, he sido un auténtico principiante.

Regalo navideño original

Y si a mi me gusta, luego está mi padre, ese que me vio nacer y que antes de admitir que algo le pica, se tira al suelo fingiendo un ataque epiléptico. Así que el escenario era perfecto, la Navidad estaba cerca y como casi siempre, no tenía ni pajolera idea de qué regalar. O espera un momento…

Salsa ultra death

Al final fue lo que le compré a mi padre. Se que es algo un poco raro para regalar en Navidad, pero hay veces que uno ya no tiene ni puñetera idea de hacia donde tirar con esto de los regalitos.
Y bueno, ahí estaba el reto, la supuesta salsa más picante del mundo (sin tener en cuenta una edición especial de la misma marca) estaba frente a mi padre y se disponía a probarla. Pude ser un cabroncete y omitir ciertos datos, pero al final lo solté todo:

250 Veces mas picante que el tabasco haciendo parecer a este un caramelo mentolado, debes usarla diluida NUNCA TOMAR SIN DILUIR.

1.100.000 Escala scoville

ADVERTENCIA: Use este producto diluido, utilícelo de la misma manera que manipularía ácido, mantener alejado de los ojos. 

No para uso de menores de edad.

No para las personas con problemas cardíacos o respiratorios.

¡Se viene el reto picante!

Pues supongo que no queda mucho más que decir, definitivamente es todo un reto hasta para los paladares más tolerantes al picante. Así que tras leerle/traducirle a mi padre la advertencia, cogió un tenedor y deslizó una puntita del mismo por el tapón de la salsa infernal. Nada…prácticamente ni un cuarto de gota standard se hallaba en el tenedor, y fue metérselo en la boca y pasados unos 2,17 segundos soltar un: ¡coño, como pica!

Creedme que ni escala scoville ni hostias, cuando mi padre dice que pica, es que pica! Así que ¿porqué no? Ya estábamos allí, y mi padre seguía vivito y coleando. Challenge Accepted!

Primero las damas. Mi chica cogió una cantidad similar a la de mi padre y ¡zas!, para dentro. Hay que decir que ella no es tan tolerante al picante como nosotros y flipó en colores. Tosía, soplaba y se cagaba en el mismísimo infierno. Estuvo 5 minutos con ardor desde la boca al estómago y otros diez más para dejar de sentir esa “agradable” sensación de un buen picante.

Y finalmente, yo. El picante me gusta bastante, disfruto con él y lo considero esencial en mi vida (siempre en su justa medida). Pero amigos, eso no era picante, y digo que no era picante por la sencilla razón que únicamente notas su sabor en el primer segundo que te lo metes en la boca, luego viene la muerte (ahora entiendo el llavero con calavera del recipiente). Ciertamente no lo pasé tan mal como mi novia, pero lo que se dice disfrutar, tampoco. Y repito que la cantidad que probamos era absolutamente irrisoria, ridícula, insignificante.

Reto realizado y superado con éxito!

Si buscáis en Youtube cosas como: Blair’s Ultra death challenge, veréis como auténtic@s loc@s se meten en su cuerpo serrano cucharadas soperas de campeón y se retuercen durante minutos ante la cámara. Son de esas cosas que hacen que los extraterrestres pasen de largo al observarnos, pero supongo que es parte del ser humano: !A ver quién la hace más gorda!

Es hora de comprar la salsa (sólo valientes)

Eyyyyyyyy! podéis estar tranquilos que os voy a dejar un enlace desde donde yo me compré la salsa. Estaría muy, muy, muy chulo que mandárais fotos o minivideos con esa u otras salsas infernales y algún que otro reto loco que os propongáis. Juro subirlo en un post!

Así que nada, si tienes lo que tienes que tener, hazte con ella:

La salsa más picante
Salsa Blair’s Ultra Death en Ataúd

Y hasta aquí el artículo picantito de hoy. Al final la vida es probar, experimentar, sufrir y a veces, como en este caso, todo a la vez. ¡Que el ritmo no pare!

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